41. El Sábado y El Día Del Señor
por
Lewis Sperry Chafer
A. EL SABADO EN EL
ANTIGUO TESTAMENTO
Comenzando con su propia obra en la creación, Dios decidió santificar, o separar, un séptimo
de todo el tiempo. Para Israel estableció
el séptimo día como día de reposo;
el séptimo año, o año sabático,
era el año en que la tierra debía descansar (Ex. 23: 10-11; Lv. 25:2-7); el año
cincuenta fue establecido como año de jubileo
en reconocimiento de las siete veces siete años. En diversos detalles, el año sabático y el de jubileo eran
tipos proféticos de la edad del reino,
que es la séptima y última dispensación
y que se caracteriza porque
toda la creación disfruta del reposo sabático. Aunque en la era actual el día que ha de celebrarse se ha cambiado divinamente del séptimo al primer día
de
la semana, debido
a!
comienzo de la nueva creación,
se
ha
perpetuado la misma proporción
en la división del tiempo:
un dia de cada siete.
La palabra sabbath significa
cesación, o reposo perfecto, de la
actividad. Aparte del
holocausto continuo y de
las fiestas, en ningún modo era
día de adoración o servicio.
En vista de la difundida confusión que existe acerca del sábado, y especialmente en vista del esfuerzo que algunos hacen por demostrar que está en vigor durante esta era, es imperativo que consideremos cuidadosamente las enseñanzas de las Escrituras acerca
del sábado.
Obtenemos un mayor grado de claridad
cuando consideramos el reposo en relación
con diversos períodos de la historia.
En el período que se extiende desde
Adán hasta Moisés, está escrito
que Dios reposó a! final de
los seis días de la creación (Gn. 2:2-3; Ex. 20:10-11; He. 4:4). Pero en la Palabra de Dios no
hay
una orden en el sentido de que el hombre esté
obligado a observar, o
que haya observado, un reposo antes de la salida
de Israel de Egipto.
El libro de Job revela la vida y la experiencia religiosa de los patriarcas, y aunque se discuten las diversas responsabilidades hacia Dios, no hay referencias a la obligación de observar el sábado. Por otra parte, se afirma claramente que la institución
del reposo, por medio de Moisés,
al pueblo de Israel fue el comienzo de la observancia del sábado entre los hombres (Ex. 16:29;
Neh. 9:14; Ez. 20:12).
De igual modo, por lo que está escrito acerca de la primera imposición
del reposo (Ex. 16:1-
35), es evidente
que el día anterior al primer día de la semana en que se celebró el primer
reposo los hijos de Israel hicieron un viaje. de muchos kilómetros que quebrantaba el reposo,
al ir desde
Elim hasta el desierto de Sin. Allí murmuraron
contra Jehová, y desde aquel día comenzó la provisión de pan del cielo, el que
debía recolectarse seis días a la semana, pero no el séptimo día.
Es evidente, pues, que el día del viaje, que debió ser de reposo, no fue observado como tal.
En el período que se extendió desde Moisés hasta Cristo, el sábado estuvo en vigor por ley. Estaba incluido en la ley
(Ex.
20:10-11), y la
cura divina
para su no observancia
fue proporcionada asimismo en la ley de las ofrendas. Es importante observar, en esta conexión, que el sábado jamás fue impuesto sobre los gentiles,
pero fue peculiarmente una señal entre Jehová e Israel
(Ex. 31:12-17). Entre los
pecados de Israel
se destaca especialmente la falta de observancia del reposo y el no haber dado
sus reposos a la tierra.
En medio de este período de la ley, Oseas predijo que, como parte de los juicios que iban a
caer sobre Israel, iban a cesar sus sábados (Os. 2:11). Esta profecía debe cumplirse en algún
tiempo,
porque la boca de Jehová lo ha hablado.
La era anterior
continuó hasta la muerte de Cristo, así que su vida terrenal y su ministerio
fueron bajo la ley. Por esta razón lo vemos guardando
la ley, haciendo una exposición de la ley y
aplicación de la ley. Encontrando
que la ley del sábado estaba oscurecida
por las tradiciones
y enseñanzas de hombres, señaló que el reposo
había sido dado como un beneficio
para el hombre,
y que el hombre no tenia que hacer del reposo un sacrificio (Mr. 2:27). Cristo fue fiel a todo el
sistema mosaico, que incluía el reposo, porque ese sistema estaba en vigencia durante su vida terrenal; pero ese hecho obvio no es base para pretender
que un cristiano que está bajo la gracia
y vive en otra dispensación está obligado
a seguir a Cristo
en la observancia del séptimo día.
B. EL SABADO EN LA
ERA ACTUAL DE LA IGLESIA
Después de la resurrección de Cristo no hay evidencias en el Nuevo Testamento en el sentido
de que el sábado haya sido observado
por los creyentes, ni aun en forma errada.
Sin duda, la multitud de cristianos
judaizantes observaban el reposo; pero no aparece en la Palabra de Dios nada
de ello por escrito. Del mismo modo, después
de la resurrección de Cristo no aparece
ninguna orden a judío,
gentil o cristiano en el sentido de que deban guardar el sábado, ni se menciona el quebrantamiento del día del reposo en la numerosa lista de pecados posibles Por el contrario, hay advertencias contra la observancia del reposo por parte de quienes son hijos de
Dios bajo la gracia.
Gálatas 4:9-10 condena la observancia de días, meses, tiempos y años. Normalmente estas observancias tenían el objeto de merecer el favor de Dios por parte de personas
que a veces mostraban temor de Dios
y otras veces lo olvidaban.
Hebreos 4:1-13
contempla el sábado como un tipo del reposo (de sus obras)
en que el creyente entra
cuando recibe la salvación.
Colosenses 2:16-17
instruye al hijo de Dios a fin de que no sea juzgado respecto de días de reposo, e infiere que tal actitud hacia el sábado es razonable en vista de todo lo que Cristo ha llegado a ser para la persona que ahora pertenece
a la nueva creación
(Col. 2:9-17). En este
pasaje se hace referencia en forma muy evidente a los reposos
semanales, más que a los reposos
extraordinarios a especiales que eran parte de la ley ceremonial.
Romanos 14:5 declara que cuando el creyente está «convencido en su propia mente» estima
todos los días iguales. Esto no implica el
descuido de la adoración fiel, sino más bien
sugiere que para tal persona todos los días están llenos de devoción a Dios.
Debido al hecho de que en el Nuevo Testamento el sábado jamás se incluye como parte de la
vida y el servicio del cristiano, la expresión «reposo cristiano» es errada. En conexión con esto,
se puede notar que en lugar del reposo de la ley ahora se ha proporcionado
el día del Señor de la
nueva creación, que excede en gloria, privilegios y bendiciones al reposo.
C. EL SABADO EN LA
ERA VENIDERA
En plena armonía con la doctrina del Nuevo Testamento de que el nuevo día del Señor está
relacionado solamente con la
iglesia,
se
profetiza que el día
del reposo
será reinstituido, sucediendo al día del Señor, inmediatamente después de completado el llamamiento de la iglesia y después de haber sido retirada
ésta del mundo. En el breve periodo
de la tribulación entre el
fin de esta dispensación
y el comienzo del reino se observará nuevamente el reposo
(Mt. 24:20); pero la
profecía anuncia en forma especial
que el sábado es una característica vital de la edad del reino venidero (Is. 66:23; Ez. 46:1).
D. LA RESURRECCION DE CRISTO Y EL PRIMER
DIA DE
LA SEMANA
El primer día de la semana ha sido celebrado por la iglesia
desde la resurrección de Cristo
hasta el presente. Este hecho lo prueban los escritos del Nuevo Testamento, los escritos de los
primeros padres y la
historia de la iglesia. En casi cada siglo
ha
habido quienes,
no
comprendiendo el propósito presente de Dios en la nueva creación, han luchado fervientemente por
la observancia del reposo en el séptimo día. En la actualidad, los que se especializan en la exigencia de la observancia
del
séptimo día combinan su llamado
con otras
doctrinas antibíblicas. Puesto que el creyente, por designación divina, tiene que observar el primer día de la semana bajo la nueva relación de la gracia, se produce cierta confusión cuando este día se ve investido del carácter de las leyes del reposo del séptimo día y se gobierna por ellas. Todas esas enseñanzas ignoran la doctrina neotestamentaria de la
nueva creación.
E. LA NUEVA CREACION
El Nuevo Testamento revela que el propósito de Dios en la actual dispensación no prevista es el llamamiento de la iglesia (Hch. 15:13-18),
y esta multitud redimida es la nueva creación,
un pueblo celestial.
Aunque se indica que las maravillosas
perfecciones y glorias serán completadas
para esta compañía como un todo (Ef. 5:25-27),
también se revela que ellos individualmente son
los objetos de las
mayores empresas
y transformaciones
divinas. De igual modo, como este cuerpo está orgánicamente relacionado con Cristo (1 Co. 12:12), así el creyente individual está vitalmente unido a! Señor (1 Co. 6:17; Ro. 6:5; 1 Co. 12:13).
Acerca del creyente individual, la Biblia enseña que: 1) en cuanto al pecado, cada uno de los
de esta
compañía ha sido limpiado, perdonado y justificado; 2) en cuanto
a sus posesiones, a cada
uno se le ha dado
el Espíritu que mora en ellos, el don de Dios que es vida eterna, ha
llegado a ser heredero legal de Dios y coheredero con Cristo; 3) en cuanto a posición, cada uno ha sido hecho justicia de Dios, por la
cual es aceptado en el Amado
para siempre (2 Co. 5:21; Ef.
1:6), miembro del cuerpo místico
de Cristo, parte de su gloriosa
esposa, participe vivo de la
nueva creación de la que Cristo es cabeza federal. Leemos : «Si alguno está en Cristo, nueva
criatura
[creación es; las cosas viejas {en cuanto a posición, no experiencia]
pasaron; he aquí
todas son hechas nuevas. Y todo esto [cosas posiciónales] proviene de Dios» (2 Co. 5:17-18;
cf. con Ga. 6:15; Ef. 2:10; 4:24).
Pedro,
escribiendo acerca de esta compañía
de
creyentes,
afirma:
«vosotros sois linaje escogido» (1 P.
2:9), lo que significa
que
son
una
raza de nacimiento
celestial,
de
una
nacionalidad distinta, simiente o calidad que ha sido directamente creada por el poder de Dios.
engendró una raza que participó de
su propia
vida humana y de sus imperfecciones,
así
Cristo, el
segundo Adán, ahora está engendrando por el Espíritu una nueva raza que participa de su vida y perfección eternas. «Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente;
el postrer Adán, espíritu vivificante [queda
vida]» (1 Co. 15:45).
Habiendo participado de la vida resucitada
de Cristo, y estando en Cristo, se dice que el
creyente ya ha sido resucitado (Ro. 6:4; Col. 2:12, 13; 3:1-4). Sin embargo, en cuanto al cuerpo,
el creyente aún está
por recibir un cuerpo
glorioso como el cuerpo resucitado
de Cristo (Fil.
3:20-21). Confirmando
esto,
también leemos que
cuando
Cristo apareció
en los
cielos inmediatamente después
de su resurrección, él era como las primicias, implicando
que toda la compañía de los que le sigan será semejante a El (1 Jn. 3:2),
aun en lo que se refiere a sus cuerpos
glorificados.
La nueva creación, que comenzó con la resurrección de Cristo y consiste de una compañia de naciones de nuevo, celestiales que están en Cristo, se presenta
en todas partes de la Palabra de
Dios en contraste con la antigua creación, y se dice que de esa antigua y arruinada creación fue
salvado y libertado él creyente.
En cuanto a! sábado, o día del reposo, fue instituido para celebrar
la antigua creación (Ex.
20:10-11; 31:12-17; He. 4:4), así que el día del Señor conmemora la nueva creación. Del mismo
modo, en su aplicación el reposo estaba limitado a Israel, el pueblo terrenal
de Dios; así, el día
del Señor
está limitado en su aplicación a la iglesia como pueblo
celestial de Dios.
F. EL DIA DEL SEÑOR
Además del hecho de que el día del reposo en ninguna parte se impone a los hijos de Dios
bajo la gracia, hay abundantes razones para que observen el primer
día de la Semana.
1. Estaba profetizado que se instituiría
un nuevo día bajo la gracia. Según Salmo 118:22-24 y
Hechos 4:10-11, Cristo llegó a ser la Piedra desechada
por Israel, los «edificadores», cuando fue
crucificado; pero por su resurrección fue hecho cabeza del ángulo. Esta cosa maravillosa
es de Dios, y el día de su cumplimiento fue designado divinamente coma día de regocijo
y alegría. En conformidad con esto, el saludo
de Cristo el día de la resurrección fue «Salve» (Mt. 28:9, que
más literalmente sería «regocijaos»), y siendo el «día que instituyó Jehová»(Sal. 118:24, Versión Moderna), se denomina con toda justicia «El día del Señor», que es el significado
de la palabra domingo>.
2. Varios
sucesos señalan La observancia
del primer día.
a) En ese día resucitó Jesús de entre los muertos (Mt. 28:1).
b) En ese día se reunió con los discípulos
en la nueva comunión (Jn. 20:19). c) En ese día les dio instrucciones (Lc. 24:13-45).
d) En ese día ascendió
a los cielos como las «primicias»
a gavilla mecida (Lv. 23:10-12; Jn. 20:17; 1 Co. 15:20, 23). e) En ese día sopló sobre ellos (Jn.
20:22). f) En ese día el Espíritu Santo descendió del cielo (Hch. 2:1-4). g) En ese día el apóstol Pablo predicó en Troas (Hch. 20:6-7).
h)
En
ese día
los creyentes
se
reunieron para
el partimiento del pan (Hch. 20:6, 7). i) En ese día debían apartar la ofrenda según Dios les hubiera prosperado (1 Co. 16:2). i) En ese
día Cristo el apareció a Juan en
Patmos (Ap. 1:10).
3. El octavo día fue el día de la circuncisión. El rito de la circuncisión, celebrado en el octavo día, tipificaba la separación del creyente de la carne y del viejo orden por la muerte de Cristo (Col.
2:11),
y
el octavo
día, siendo
el primer día después
de
completada
una
semana, es simbólico
de. un nuevo comienzo.
4. El nuevo día es de gracia. Al final de una semana de
trabajo se concedía un día de reposo al pueblo que estaba vinculado
con Dios por las obras de la ley; mientras que para el pueblo que está
baja la gracia, cuyas obras están consumadas en Cristo, se señala un día de adoración que,
por ser el primer día, precede a todos los días de
trabajo. El creyente vive y
sirve durante los seis
días siguientes sobre la base
de la bendición del primer día. El día de reposo pertenece a un
pueblo que está relacionado con Dios
par las obras que tenían que ser cumplidas antes del reposo; el día de adoración y servicio
incesante corresponde a un pueblo
que está relacionado con Dios par
la obra
consumada de Cristo.
El séptimo día
se caracterizaba
por
una ley intransigente; el primer día
se caracteriza par la latitud y la
libertad que corresponden a la gracia. El séptimo día se observaba con la esperanza de que por él uno pudiera ser aceptable ante los
ojos de Dios; el primer
día se observa con la seguridad de que uno ya ha sido aceptado par Dios.
La observancia del séptimo día era obra de la carne; la observancia
del primer día es obra del
Espíritu que mora en el creyente.
5. El nuevo día ha sido bendecido por Dios. A través de esta dispensación los creyentes más
llenos del Espíritu y más devotos,
y a quienes la voluntad de Dios ha sido claramente revelada,
han guardado el día del Señor
sin ningún sentimiento
de responsabilidad hacia la observancia del séptimo día. Es razonable suponer
que si hubiesen sido culpables de
quebrantar el día del repaso,
hubiesen recibido convicción de pecado a! respecto.
6. El nuevo día
ha sido entregado
al
creyente
individual.
No
ha sido
entregado a
los inconversos. Es ciertamente
motivo
de
confusión para
el
inconverso
darle
lugar para que suponga que será más aceptable a Dios si guarda un día; porque
sin la salvación que hay en Cristo todos los hombres están completa e igualmente perdidos.
Para beneficio de todos se ha
establecido un día de reposa por razones sociales y de salud; pero los no regenerados debieran comprender
que la observancia de ese día no les añade ningún mérito
ante los ojos de Dios.
No ha sido entregada
a la iglesia
como un cuerpo. La responsabilidad
de la observancia del
primer día necesariamente ha sido entregada
al creyente coma individuo solamente,
y no a la iglesia como un todo; el modo de su celebración por el individuo se sugiere en dos dichos de
Jesús en la mañana de la resurrección: «Regocijaos» («Salve» en Reina Valera) e «Id y decid». Esto pide una actividad incesante
en toda forma de adoración y servicio;
tal actividad contrasta
con el reposo del séptimo día.
7. No se da ningún mandamiento en el sentido de observar el primer día. Puesto que es toda de gracia, no se impone un requerimiento escrito para la observancia del día del Señor, ni se prescribe la forma de su observancia. Por esta sabia provisión, a nadie se estimula a que guarde el día como un puro deber. Debe ser observado de corazón. Israel estaba delante de Dios como
un niño inmaduro que está bajo tutores
y curadores y tiene necesidad de los mandamientos
que se dan a un niño (Ga. 4:1-11); la
iglesia está delante de Dios como hijo adulto. La vida del
creyente bajo la
gracia es claramente definida,
pero es presentada solamente como ruego de Dios con la esperanza de que todo será hecho voluntariamente (Ro. 12:1, 2; Ef. 4:1-3). Hay pocas
dudas en cuanto a la forma en que un creyente bien instruido,
lleno del Espíritu (y la
Escritura da por concedido
que el cristiano normal es así), actuará en el día que conmemora la resurrección
de Cristo y la nueva creación. Si el hijo de Dios no está rendido a Dios, ninguna observancia obligatoria corregirá
su carnal corazón, ni serla esa observancia agradable a Dios. El problema
entre Dios y el cristiano carnal no es
de acciones externas, sino
de una vida rendida.
8. El modo de observancia del día del Señor puede ser extendida a los demás días. Cristo no era devoto
a su Padre en un día más que en otros. El reposo del séptimo día no podía ser extendido a todos los días por igual. Pero, aunque
el creyente tenga más tiempo y libertad el
primer día de la semana, su adoración, gozo y servicio
que caracterizan la observancia del día del Señor podría ser su experiencia
cotidiana (Ro. 14:5).
PREGUNTAS
1. Explicar
la provisión en Israel de un día
de reposo, un año sabático y un año de jubileo.
2. ¿De qué período era típico el
año sabático?
3. ¿Qué significa la palabra «sábado»?
4. ¿Cuã1 es
el antecedente del reposo antes de la ley de Moisés?
5. Según las Escrituras, ¿cuándo se
observó por primera vez el sábado, y por quiénes?
6. ¿Se exigió a los no israelitas que observasen el día del reposo?
7. ¿Qué hizo
Cristo con el reposo?
8. ¿Hay alguna evidencia escrita después de Pentecostés
de que los cristianos
hayan guardado
el reposo, o de que se les haya ordenado observarlo?
9., ¿Por qué consideramos incorrecta la expresión
«reposo cristiano»?
10.Según la profecía,
¿cuándo se observará nuevamente el reposo?
11. ¿Por qué
observan los cristianos el primer día como día del Señor?
12. ¿Cuáles son algunas de las características
sobresalientes de la nueva creación?
13. ¿A qué
comunidad
está
limitada la observancia del
día del Señor?
14. ¿Fue profetizada la observancia
de un nuevo día?
15. ¿Qué sucesos
importantes ocurrieron el primer
día de la semana?
16. ¿En qué forma está relacionado el primer día de la Semana con la circuncisión?
17. ¿Qué contraste hay entre la observancia del séptimo día y la observancia del primer día en cuanto
a significado?
18. ¿Cómo explica usted el hecho de que no hay mandamiento acerca de la observancia del primer día
y de
que no haya regulaciones
en cuanto a la forma de su observancia?
19. ¿En qué sentido podría extenderse a cada
día la observancia del
día del Señor?
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